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PERÍODO ROMÁNTICO (siglo XIX)

 

Introducción

                La historia de la música atravesó diferentes etapas: se inició con la música vocal monódica y el empleo de instrumentos primitivos (Edad Media); alcanzó uno de sus momentos más brillantes con las obras maestras de la polifonía (Renacimiento).

El Barroco fue una combinación del arte medieval con el renacentista; su mayor exponente se realizó en la Iglesia. Se perfeccionaron los instrumentos musicales, lo que dio lugar a la aparición de las formas de composición más sólidas y valiosas de la historia de la música:

La ópera, el oratorio y la cantata –formas vocales- y la sonata y el concierto –formas instrumentales-.

En el Clasicismo el músico se ajustó a una forma, pero sin renunciar por ello a su libertad creadora y a su individualidad. El Clasicismo representó la independencia de la música instrumental, que desde entonces pudo prescindir de la guía que le brindaba la palabra.

La preferencia se inclinó por las obras en las que predominaba la melodía con acompañamiento armónico, más accesibles a la comprensión del público común que las obras contrapuntísticas severas y muy elaboradas.

En lo que se refiere a la música vocal, Gluck reformó el sentido de la ópera, realzando el argumento sobre la música. En cuanto a música instrumental, se perfecciona la forma Sonata, dividiéndose en 4 movimientos o partes: Allegro, Andante o Adagio, Minué o Scherzo y Allegro o Rondó.

En síntesis:

 

  Música vocal  

   Música instrumental

EDAD MEDIA

Hacia el siglo X 

Monodia (1 sola voz)

Polifonía primitiva.          

Instrumentos primitivos.     

Instrumentos primitivos.

RENACIMIENTO (s.XV y XVI)                Apogeo: Polifonía magistral. Instrumentos que ejecutan  obras escritas para voces.
Siglo XVII     Melodía acompañada.  Instrumentos que acompañan melodías (homofonía) e instrumentos que ejecutan obras exclusivas.
BARROCO (s. XVII y XVIII)  Formas Ópera, Oratorio y Cantata.  Música muy compleja. Obras más brillantes para instrumentos de teclado (clave y órgano).

Formas Sonata y Concierto.

CLASICISMO (1740-1800, aprox.)      Reforma de la Ópera.      Forma Sonata (4 movimientos).

                Como se puede observar, se produjo un retorno a la melodía, como reacción ante la complejidad de las obras polifónicas.

 

ROMANTICISMO

                La palabra Romanticismo, como Barroco o Clasicismo, designa una infinidad de aspectos de la vida social característica de un momento histórico.

                En el caso del Romanticismo, ese momento corresponde al siglo XIX, en el que predominó el anhelo de expresar los sentimientos sin trabas.

                El Romanticismo suele vincularse al estallido de la Revolución Francesa (1789 – 1799), revolución que acabó con la monarquía absoluta en Francia y proclamó la soberanía nacional. Los ideales de este proceso revolucionario se extendieron por toda Europa, causando nuevas revoluciones durante el siglo XIX:

Ej.: Revolución de julio > 27, 28 y 29 de julio de 1830 –provocó en París la caída de Carlos X.

       Revolución de febrero > 24 de febrero de 1848 –movimiento revolucionario de carácter obrero 

                                               y socialista que destronó a Luis Felipe de Francia.

      Revolución de septiembre > 1868 –movimiento político español que puso fin al reinado de

                                                    Isabel II.

 

                El mundo del arte estuvo también sometido a transformaciones revolucionarias:

La Revolución Francesa produjo gran conmoción en la sociedad, la política y el arte. En cuanto a la música, fueron compuestas canciones patrióticas, himnos y cantatas laicas que elogiaban a la Revolución. Es decir, que la música salió de los palacios y salones a la calle.

                La violencia de los sucesos influyó en el ambiente espiritual y, por consiguiente, en el desarrollo de las artes: hasta entonces había predominado el estilo clásico, basado en el respeto a las reglas artísticas establecidas por los maestros de la antigüedad –sobre todo griegos y romanos-, desarrollando argumentos, en general, nobles y perfectos. Pronto la nueva generación del siglo reaccionó contra los moldes clásicos (artificiales y pesados), iniciando el Romanticismo, que pronto halló numerosos adeptos en todo el mundo.

                Los románticos no buscaron sus modelos en la antigüedad, ni en lo elevado y perfecto, sino que inspirados en la propia historia nacional exaltaron las pasiones humanas, el amor a la naturaleza y la admiración por todo lo legendario y exótico.

                Los músicos, de a poco, fueron dejando de ser empleados de la corte: pudieron elegir los temas para sus obras. Cultivaron la libre expresión, preocupados más en transmitir sus sentimientos que en agradar al auditorio.

                En lo social el cambio fue bastante importante: los salones aristocráticos, en donde se reunían los nobles y gente adinerada fueron reemplazados por asociaciones religiosas, científicas y artísticas.

                En lo espiritual, prevaleció el deseo de ponerse en contacto con la naturaleza, el paisaje, la leyenda, lo popular y lo folklórico. Se buscaba lo desconocido, lo diferente. Debía haber “algo mejor” que se “percibía” y no se “afirmaba”.

                En la música, el Romanticismo se manifestó por un fuerte sentimiento de individualidad, con mayor libertad y agilidad del espíritu. Los compositores respondían a impulsos personales. Se menospreció la uniformidad de las obras perfectas del Clasicismo. Hubo una tendencia hacia lo irreal y lo fantástico, para lo cual la música es el arte más apto, porque puede “alejarnos” del mundo material.

                Se observó una preferencia de lo ideal sobre lo real; de la intuición al razonamiento, de la novedad a lo tradicional y de la independencia a las reglas.

                Desde que aparece Beethoven, excelente improvisador, la expresión del artista es más espontánea, dirigida a la sociedad que lo rodea, la que recibe la obra interpretándola como un mensaje directo del autor.

                En este período el arte se vulgarizó para que pudiera ser captado no sólo por el hombre culto, sino también por aquel de poca instrucción.

                El Romanticismo está ligado al clasicismo, ya que, por ejemplo, Haydn –maestro de Beethoven- y Mozart influyeron poderosamente en Beethoven, que fue específicamente romántico, pero cuyo primer período respondió a los principios clásicos.

                Beethoven era muy exigente en cuanto a las voces y los instrumentos: no aceptaba limitaciones en lo que deseaba expresar y por ello escribía en el pentagrama trozos que llevaban a los intérpretes al límite de sus posibilidades. Su obra dejó abierta las puertas para el Romanticismo.

Beethoven fue llamado “el clásico del Romanticismo” y también el romántico del Clasicismo”.

 

Función del músico romántico

* La música salió de los salones rococó a la calle: fueron compuestas canciones patrióticas, himnos y cantatas laicas.

* Los músicos románticos se inspiraron en la propia historia nacional, y manifestaron un fuerte sentimiento de individualidad, con mayor libertad y agilidad de espíritu; de a poco, fueron dejando de ser empleados de la corte –puedieron elegir los temas para sus obras.

* Los compositores respondían a impulsos personales, tendiendo hacia lo irreal y lo fantástico.

* Prefirieron la independencia en  lugar de las reglas perfectas del clasicismo.

* Buscaban lo novedoso, lo desconocido, lo diferente.

* Exaltaron lo popular y lo folklórico: en general, el arte se vulgarizó para que pudiera ser captado por todos.

* Los músicos cultivaron la libre expresión, preocupados en transmitir sus sentimientos en lugar de agradar al auditorio.

* A partir de Beethoven, la expresión del artista es más espontánea, dirigida a la sociedad que lo rodea, la que recibe la obra como un mensaje directo del autor.

 

Beethoven como  lazo de unión entre el Clasicismo y el Romanticismo

Ludwig van Beethoven (Bonn 1770 – Viena 1827).

La música de Beethoven como la obra de Shakespeare y Goethe lo abarca todo en el vasto límite de la pasión: la emoción y el sentimiento profundo; el júbilo y el humorismo tanto como el patetismo y la tragedia; lo lírico y lo dramático. Varía de la meditación profunda a la alegre exuberancia, de la humilde mansedumbre a la energía. El fervor religioso y el éxtasis demoníaco encuentran lugar en ella. Es al mismo tiempo cósmica y trascendental, expresando a veces impulsos demoníacos y otras el calor directo de la sinceridad. Todo esto y mucho más está contenido en la obra inmortal de Beethoven.

A la edad de doce años Beethoven ya había iniciado sus estudios musicales. Sus progresos son tan rápidos que el famoso profesor Neefe  queda maravillado del prodigio del muchacho y decide tomarlo como alumno.

                El conde Waldstein (a quien Beethoven dedicara más adelante algunas de sus obras más importantes) consigue hacer enviar al joven a Viena, centro del arte musical de ese entonces. Allí estudiaría con Haydn y con excepción de cinco años en los que tuvo que volver a su ciudad natal, permanecerá en Viena hasta su muerte. Datan de esa época algunas relaciones amorosas que desgraciadamente para el futuro gran maestro se verían entorpecidas, posiblemente por su carácter tan hosco.

                A partir de 1798 comienza a padecer del oído, dolencia que se va agudizando cada vez más y que soporta en silencio, hasta que en 1801 participa su tragedia a sus amigos Wegeler y Amenda, afirmando ser el más desventurado de los mortales. Al año siguiente escribe el famoso “Testamento de Heiligenstadt”, en el que maldice las contrariedades del destino y siente deseos de suicidarse, pero su vigor físico y su fuerza moral le hacen rechazar tal idea.

                En 1807 el rey de Westfalia le ofrece el puesto de director de orquesta en la corte de Cassel,  pero sus amigo, el archiduque Rodolfo y los príncipes Lichnowsky y Lobkowicz, prometen a Beethoven una espléndida pensión para retenerlo en Viena, promesa que no se cumple.

                En 1815 debe hacerse cargo de su sobrino Carlos, por la muerte de su hermano Juan. A pesar de los cuidados y atenciones que le brinda, Carlos ocasiona a su tío incesantes disgustos.

                En los últimos años de su vida, reside en un convento de los dominicos españoles y apenas si algunos amigos acuden a consolarlo, cuando falto de medios y enfermo se encuentra al borde de la muerte.

                En una tarde tempestuosa después de cuatro largos meses de sufrimiento fallece Beethoven el 26 de marzo de 1827.

 

Importancia de Beethoven

Beethoven tenía un concepto claro de su valor, por lo que no aceptaba que se lo considerara como un servidor de la aristocracia.

Sus amigos y protectores aceptaron su idea de igualdad entre el plebeyo y el aristócrata: el príncipe Lichnowsky puso un cuarteto de arcos a su disposición, y el príncipe Lobkowitz, un conjunto instrumental para que ensayara sus composiciones. Esta protección de los nobles le permitió producir la obra que hoy admiramos; ninguno de ellos le impuso una temática determinada.

Beethoven no ocultaba sus ideas liberales: se consideraba un hombre libre y condenaba los abusos del poder.

Su obra fue preferentemente instrumental.

 

Instrumentos de teclado

                Una de las características de la música del Romanticismo fue la inclinación de muchos de los artistas hacia la composición de obras para piano.

                Recordemos que el matiz que se utilizaba durante el Período Barroco era el forte-piano (fuerte-suave).

                Los instrumentos antecesores del piano son:

- El clavicordio, que golpeaba las cuerdas mediante macillos recubiertos de fieltro o cuero, y

- El clave, que punteaba las cuerdas por medio de trozos de pluma de ave que iban fijados en los macillos, a manera de “púas”.

En estos instrumentos no se podían hacer matices.

                Se buscaba un sistema que permitiera obtener sonidos fuertes y suaves, “forte-piano”, graduando la fuerza de las manos a voluntad.

                Quien lo inventó fue Bartolomeo Cristófori (1655-1731), constructor de claves; presentó su “Pianoforte”.

                Si bien el clave se siguió utilizando en tiempos de Mozart, el pianoforte lo sustituyó completamente.

                Sin embargo, músicos como Beethoven, recibieron sus primeras lecciones con la técnica del clave.

                Cuando Beethoven la reemplazó por la del piano, aconsejó al fabricante J. Streicher que produjera un mecanismo capaz de lograr más potencia de sonido. En el año 1818 otro constructor de pianofortes, el inglés Thomas Bradwood, le obsequió al músico un instrumento del cual éste se mostró satisfecho.

                El mismo fabricante inventó el juego de pedales, hasta entonces desconocido, que permitía pasar de la intensidad de 3 cuerdas, a 2 o a una.

                               Otro instrumento de teclado importante, además del clave, del pianoforte y del piano, es el órgano. Quizá fue el primer instrumento de teclado, dado que existió desde el siglo III y II antes de J.C.

(Recordar un instrumento construído en Egipto por Tsibios de Alejandría, matemático y mecánico, el “Hidraulus”).

               

Música para piano

                Haydn, Mozart y Beethoven realizaron sus obras utilizando las formas clásicas: SONATA, CUARTETO Y SINFONÍA, pero los compositores románticos prefirieron expresarse a través de géneros nuevos y mediante el piano, considerándolo uno de los instrumentos más completos.

                Por ejemplo, el estilo pianístico de Chopin fue totalmente nuevo, y ha sido el único compositor para quien el piano llegó a ser el mejor medio posible de expresión.

 

Música Descriptiva

                Es la música que se desarrolla de acuerdo con un programa no musical (literario, poético, paisajista, etc.), en la que el oyente además de escuchar los efectos sonoros de la música trata de hallar las conexiones entre dicho programa no musical y lo que escucha.

Ejemplo: Clément Jenequin (1485-1560) y el “Canto de los Pájaros”. Obra coral en la que utilizó las voces para imitar el canto de las aves. –Renacimiento-.

                Los músicos del Renacimiento describieron con sus piezas lo que oían o veían. En cambio, los del Romanticismo, describieron las sensaciones que les causaban elementos extra-musicales, no imitando con sonidos, sino en forma abstracta. Es decir, aprovecharon la riqueza del lenguaje musical para expresar con sonidos sus sentimientos (alegrías, penas, humorismo, etc.)

 

Poema Sinfónico

                Algunos compositores se inspiraron en obras literarias para expresarse musicalmente. Surge así el “poema sinfónico”, como nuevo género musical, el cual utiliza la orquesta pero no sigue el plan de la sinfonía (allegro-andante-scherzo-finale).

                El autor debe organizar un plan de composición adecuado al asunto que desea describir musicalmente.

                Por lo tanto, el plan del poema sinfónico no es fijo como el de la sinfonía, sino flexible, para lograr equilibrio y coherencia en la obra.

 

Compositores del Romanticismo

-          Carlos María von Weber (1786-1826), nacido en Eutin, Lübec, Alemania.

-          Franz Schubert (1797-1828), nació en Viena, Austria.

-          Félix Mendelssohn Bartholdy (1809-1847), nacido en Hamburgo, Alemania.

-          Frederic Chopin (1810-1849), nació en Varsovia, Polonia.

-          Roberto Schumann (1810-1856), nació en Zwickau, Sajonia.

-          Héctor Berlioz (1803-1869), nacido en Côte-Saint-André, Francia.

-          Franz Liszt (1811-1886), nació en Raiding, Hungría.

 

LA ÓPERA ROMÁNTICA

                Durante el Romanticismo, la ópera llegó a ser un género de gran importancia y enorme popularidad.

                Contiene las mismas características que una representación teatral, excepto en que las palabras se emiten “cantando”. Por ello, la deben representar profesionales del canto en los respectivos registros, que también deben poseer buen dominio del juego escénico.

 

REGISTROS: en la ópera tienen cabida todos los registros de la voz humana:

- Femeninos: Soprano – Mezzo-Soprano – Contralto

- Masculinos: Tenor – Barítono – Bajo.

Además en cada una de estas voces existen diferencias en cuanto al “timbre”, independientemente de la extensión.

-          Sopranos: ligeras (de gran agilidad vocal) – líricas (de voz cálida y emotiva) – dramáticas (de gran fuerza y volumen) – lírico-dramáticas.

-          Mezzo-sopranos y contraltos: no presentan tantas subdivisiones.

-          Tenores: líricos – dramáticos.

-          Barítonos: líricos – dramáticos.

-          Bajo: bajo profundo o “serio” – bajo cómico.

                La carrera de cantante de ópera requiere de los aspirantes estudios extensos, intensa práctica y cuidados extremos del órgano vocal. Además, deben poseer aptitudes naturales de entonación justa y emisión fácil, correcta y fluída.

                Además de la escenografía, coreografía, iluminación, vestuario, etc., en la ópera tiene importancia el acompañamiento instrumental del canto a solo, dúos, tríos y cuartetos, y grandes masas corales, para el que es menester una orquesta completa, cuya función llega a ser tan importante como en una sinfonía.

 

Antecedentes

                La ópera romántica desechó el tratamiento de la historia antigua y las leyendas mitológicas, y buscó en la historia y leyendas del propio país, el cuento o relato fantástico, lo folklórico, y el canto popular, aquello que consideraba representativo del sentir nacional.

                En las óperas que se representaban durante el siglo XVIII intervenían los cantantes más célebres de Europa, y el público colmaba los teatros para aplaudirlos, pero no se consideraba con atención el argumento, sino que todo el interés radicaba en festejar al “divo”, es decir, el cantante que era un “virtuoso de la laringe”, [arte del “BEL CANTO” > con mucha agilidad y adornos en las melodías] y que hacía de las partes que se le confiaban interpretaciones personales (mediante variaciones y adornos) que pocas veces respetaban lo  escrito por el autor.

                Rossini (Italia, 1792-1868), el compositor de ópera más famoso de Europa, resolvió que “todos los adornos serían parte integrante del canto y estarían escritos en su totalidad en la partitura”.

                De esta manera, el “virtuoso” tuvo que dejar de lado su originalidad o expresión particular, para convertirse en “intérprete de la obra”, tal como la había compuesto el autor, reduciendo las libertades que se tomaba. Además, los cantantes tuvieron que identificarse con el contenido del argumento.

Características: en sus comienzos y hasta el Romanticismo, la ópera consistía en “números” musicales entre los cuales se intercambiaban diálogos que se recitaban y se llamaron “recitativos”, entremezclándose el habla y el canto, con leve apoyo del clave, o tenue acompañamiento orquestal.

En síntesis, presencia de recitativos que se intercalan con arias (solos cantados), dúos, conjuntos vocales, y partes instrumentales, que constituyen los diversos números de la ópera.

 

JOSÉ VERDI Y RICARDO WAGNER: Aspectos contrastantes en la producción de ambos.

VERDI (1813-1901), Italia WAGNER (1813-1883), Alemania
Prevaleció la importancia de la voz humana cantando, y confió a la orquesta la misión de acompañante, sin permitirle que anulara o disminuyera las prerrogativas de la voz. 

Le atraían argumentos que tratan los problemas y  angustias del hombre, los sentimientos que lo conmueven, y las pasiones que lo perturban y que son parte de la vida real.

Verdi no fue un intelectual ni poseía educación       filosófica, y en cuanto a lo estético, comprendía por       intuición todo aquello que le permitía dotar de belleza a los personajes de sus obras.       

Verdi dependió siempre de sus libretistas, aunque no por ello se desentendió de la elaboración de los textos, que  vigilaba y criticaba. 

La música de Verdi fue tan popular que muchos aficionados al principio la subestimaron, justamente porque era fácil comprenderla. Se escuchaban sus fragmentos por las calles ejecutados por los organilleros.    

Predominó la orquesta, que tuvo a su cargo una función importantísima, mientras que la voz  humana muchas veces se diluye en una especie de “canto-hablado”, casi recitado.

Le interesaban argumentos que tratan lo fantástico, legendario o mitológico, con seres ideales, superhombres y héroes.

Wagner ocupó un lugar importante entre los pensadores de su época. Escribió sobre historia, estética, literatura y política. Pero lo que sobrevivió de toda su búsqueda intelectual no fue su producción poética o literaria, sino su labor como músico.

Wagner confeccionaba él mismo los libretos de los argumentos que elegía, muchos de ellos nacidos de su propia imaginación.

La música de Wagner tuvo que luchar con la incomprensión del público, que no captaba el  significado de sus extensas óperas, con argumentos complejos, personajes mitológicos o legendarios y pocas veces humanamente concebidos. Fueron necesarias varias décadas de propaganda  para que el estilo wagneriano fuera ganando  adeptos.

Géneros similares a la Ópera

                Otros géneros similares a la ópera que necesitan de la participación de cantantes profesionales son:

ÓPERA CÓMICA: apareció en Nápoles hacia el año 1700, con argumentos festivos, triviales y música sensual y melodiosa, diferenciándose de la ópera propiamente dicha, o seria, ya que ésta utilizaba argumentos basados en hechos históricos antiguos.

En ella prevalecía la actuación del cantante (‘bel canto’) y se componía de recitativos y números cantados (arias) en los que el autor volcaba lo mejor de su inspiración.

ÓPERA BUFA: se dio este nombre también a las óperas cómicas, pero fue adoptado como denominación de un género especial, a raíz de la que compuso J.B. Pergolessi: “La serva padrona” (‘La sirvienta patrona’), que se convirtió en modelo.

Es de carácter cómico, bufonesco, parodístico, con recitativos que alternan con pasajes cantados; la interpretan dos o tres personajes, con lenguaje dialectal y callejero, tratando asuntos cotidianos, domésticos o de sátira social; la orquesta es sencilla y no recurre al coro.

Las obras maestras del género son:

Pergolessi: “La sirvienta patrona”

Cimarosa: “El matrimonio secreto”

Mozart: “Así hacen todas”

Rossini: “El barbero de Sevilla”.

ÓPERA CÓMICA FRANCESA: cuando la ópera bufa llegó a Francia, halló la oposición de un género que allí prosperaba y se llamaba ‘vaudeville’ (voz de la ciudad). Finalmente se impuso la ópera bufa con la denominación de “opéra comique”, pero reemplazó los recitativos, que eran entonados, por pasajes dialogados, hablados naturalmente, tal como ocurrió con el Singspiel, la zarzuela y la opereta.

SINGSPIEL: es una comedia breve, lírica, que en Alemania se ha cultivado desde siglos atrás, caracterizándose por alternar pasajes hablados con otros cantados.

ZARZUELA: género cultivado en España que derivó de la ópera cómica; alternan pasajes hablados con otros cantados.

OPERETA: deriva del francés “operette”, o pequeña ópera y también contiene partes dialogadas y cantadas, alternativamente.

Este género se desarrolló particularmente en Viena (Austria).

                Aunque cada uno de los géneros mencionados contiene características muy similares, debe tenerse en cuenta que se distinguen entre sí por rasgos típicos de cada país, y no cabe confundir, por ejemplo, la música de una zarzuela, con la de un ‘singspiel’

 

Las Escuelas Nacionales

                El movimiento artístico de las Escuelas Nacionales se propuso poner de relieve las características autóctonas de países hasta entonces desvinculados de aquellos de tradición musical cimentada, como Italia, Francia y Alemania.

                En cada una de esas escuelas nacionales halló el público europeo expresiones desconocidas, inspiradas en el paisaje, sensibilidad y tendencias originales de cada raza.

                Los músicos adoptaron las técnicas del Romanticismo adaptándolas a su propia música nativa.

MÚSICOS:

Rusia: Alejandro Borodin (1834-1887) , César Cui (1835-1918) , Mily A.Balakirev (1837-1910) , Modesto Mussorgsky (1839-1881) , Nicolás A.Rimsky-Kórsakov (1844-1908) , Pedro I.Chaikovsky (1840-1893).

Checoslovaquia: Federico Smetana (1824-1884) , Antonio Dvorak (1841-1904) , Leos Janecek (1854-1928).

Escandinavia: Dinamarca: Niels Gade (1817-1890)

                       Noruega: Eduardo Grieg (1843-1907)

Finlandia: Juan Sibelius (1865-1958)

España: Asenjo Barbieri (1823-1894) , Felipe Pedrell (1841-1922) , Isaac Albéniz (1860-1909) , Manuel de Falla (1876-1946) , Enrique Granados (1868-1916) , Joaquín Turina (1882-1949), Joaquín Rodrigo (1902).

 

NEORROMANTICISMO Y NEOCLASICISMO

                El Romanticismo se había modelado en obras que tenían por objeto describir el sentimiento y la fuerza interior del músico, y Wagner, a su vez, afirmaba que la música del futuro debía ser el drama musical. Otro grupo de músicos entendió, en cambio, que era necesario volver a las formas de la música clásica de cámara y sinfónica, porque la estructura de sus tiempos y movimientos era la única capaz de contener la idea musical.

Entre esos músicos:

-          Johannes Brahms (1833-1897), nacido en Hamburgo, Alemania.

-          César Franck (1822-1890), nacido en Lieja, Bélgica.

-          Hugo Wolff (1860-1903), nacido en Viena, Austria.

-          Richard Strauss (1864-1949), nacido en Munich, Alemania.

-          Anton Bruckner (1824-1896), nacido en Ansfelden, Austria.

-          Gustav Mahler (1860-1911), nacido en Kalischt, Checoslovaquia.

Neoclasicismo:

-          Ottorino Respighi (1879-1936), nacido en Bolonia, Italia.

-          Gian Francesco Malipiero (1882-1973), nacido en Venecia, Italia.

-          Alfredo Casella (1883-1947), nacido en Turín, Italia.

-          Albert Roussel (1869-1937), nacido en Tourcoing, Francia.

PERÍODO ROMÁNTICO: Lecturas de profundización

Formas de Composición del Romanticismo

-          Lied: es un  vocablo alemán que en castellano significa “Canción”. Generalmente, lleva acompañamiento de piano y se compone de dos partes, con repetición de la primera, o sea, la forma A-B-A. El lied está inspirado en poemas: es una “poesía con melodía”, es decir, una canción con acompañamiento pianístico importante.

-          Lied instrumental: al tomar incremento la música pianística en el Romanticismo, se hicieron piezas instrumentales que adoptaron la forma lied, como, por ejemplo, muchas marchas y danzas. Se ubican en esta clasificación las “Romanzas sin palabras” de Félix Mendelsshon, y las “Novellettes” de Roberto Schumann.

-          Nocturno: en el siglo XVIII se llamaban así a las serenetas que ejecutaban pequeños conjuntos de instrumentos de viento; en algunos casos, eran cantadas con o sin acompañamiento instrumental. Haydn y Mozart escribieron algunas bajo la forma de suites para pequeña orquesta, pero en el siglo XIX, bajo la influencia del Romanticismo, el nocturno fue tratado para piano. No tiene una forma definida; consiste en un movimiento moderado que suele enlazar con una parte central más movida. Su línea melódica es admirable por su elegancia.

-          Balada: es una composición dividida en estrofas, en las que se cantan sucesos legendarios, tradicionales, épicos, etc. También puede ser únicamente instrumental.

-          Momento Musical: Schubert tomó esta denominación (del compositor checo J.Tomaschek) para breves piezas de piano, en forma de lied, de carácter íntimo, y al estilo de una improvisación, que su genio convirtió en piezas de melodía espontánea, llenas de vida y de gran riqueza expresiva.

-          Impromptu: significa “improvisación”, ocurrencia momentánea, aunque Schubert, Chopin y Schumann lo elaboraron ajustándose a la forma lied.

-          Preludio: hemos estudiado que, durante el Barroco, se ejecutaban preludios antes de una obra importante. Por otra parte, los organistas solían improvisar a manera de preludio antes de ejecutar obras de importancia. Pero en el Romanticismo, es Chopin quien dio al preludio una forma nueva que no reconoce antecedentes, porque renueva completamente lo que hasta entonces era tradicional. Muy distintos son los preludios de Chopin de los que escribiera J.S.Bach. Características: refinamiento en la técnica, armonía novedosa y disonancias.

-          Scherzo: este término italiano significa “juego”, broma, y se aplicó a la música para designar el 3er. Movimiento de la sonata y la sinfonía, a partir de Beethoven y Schubert.

 

Ricardo Wagner y el  “drama musical”

                Así llamó Ricardo Wagner a sus óperas más importantes, como “Lohengrin”, “Tristán e Isolda”, “Parsifal”, etc., en las que la “dramático-visible” se une a lo “acústico-musical” (poesía y música unidas).

                Él quiso que la música estuviera siempre al servicio del drama, y que todo en las escena –personajes, palabras y música- se adaptaran a la última necesidad del desarrollo de la acción señalada en el argumento.

                Por ello en sus óperas no existe la división en partes cantadas por artistas que exhiben su virtuosismo, sino una melodía constante,  en la que se unen entre sí los distintos “Leitmotiv” (motivos conductores) que, de antemano, se han podido escuchar en la obertura.

 

Antecesores y contemporáneos de José Verdi y Racardo Wagner.

GASPAR SPONTINI – Italia (1774-1851).

Compuso las óperas “La vestal”, “Hernán Cortés” y “Olympia”. Por la seriedad de su propósito y técnica, es cotinuador de Gluck (P.Clásico).

CARLOS MARÍA VON WEBER – Alemania (1786-1826).

Fue autor de las óperas “El cazador furtivo”, “Euryanthe” y “Oberón”. Independizó la ópera alemana, y su orquestación contiene ya los elementos sinfónicos que caracterizarían a Wagner; se lo reconoce como fundador de la orquestación moderna.

SANTIAGO MEYERBEER – Alemania (1791-1864).

Escribió las óperas “Roberto el diablo”, “Los hugonotes” y “La africana”. Con sus obras halló franco aplauso en un momento especial de la historia de Francia. (Rev. Francesa).

JOAQUÍN ROSSINI – Italia (1792-1868).

Sus óperas más importantes fueron “El barbero de Sevilla”, “Guillermo Tell” y “Semírasis”.

Conmovió al público por la “alegría de vivir” que trasunta “El barbero de Sevilla”.

Fue el compositor de ópera más importante de Europa. Fue Rossini quien resolvió que “todos los adornos serían parte integrante del canto y estarían escritos en su totalidad en la partitura”. A partir de entonces, prevaleció el argumento de la ópera, en lugar de la actuación del cantante (bel canto).

CAYETANO DONIZETTI – Italia (1797-1848).

Compuso las óperas “Lucía de Lammermoor”, “El elixir de amor” y “Don Pascual”, que representan una transición entre la ópera seria italiana y la cómica francesa.

VICENTE BELLINI – Italia (1801-1835).

Son suyas las óperas “Norma” y “Los Puritanos”, entre otras. De gran inspiración melódica y profundo contenido sentimental, se le asigna influencia sobre grandes compositores como Liszt, Chopin y Verdi.

CARLOS GOUNOD – Francia (1818-1893).

Sus óperas más importantes son “Fausto” y “Romeo y Julieta”, destacándose por su neto carácter francés, melodía plena y armonía audaz y novedosa, que influyó en su compatriota Massenet.

JORGE BIZET – Francia (1838-1875).

De entre sus varias óperas, la única que tuvo éxito fue “Carmen”, pero ésta marcó una etapa en la historia del género, por ser el primer ejemplo del “verismo”, u ópera naturalista, dado el realismo de sus escenas, el argumento y el ambiente pintoresco.

Desde el punto de vista instrumental, Bizet utilizó las innovaciones de Weber.

CAMILO SAINT-SAËNS – Francia (1835-1921).

“Sansón y Dalila” fue su ópera más importante, siendo evidente la influencia wagneriana en su elaboración.

JULIO MASSENET – Francia (1842-1912).

Sus óperas más importantes fueron “Manón” y “Werther”, y en ellas se ajusta a las situaciones dramáticas del argumento.