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MONODIA PROFANA EN LA EDAD MEDIA

Generalidades

            Durante todo el primer milenio de nuestra era, la musica fue monódica, vocal y religiosa, no existiendo expresiones musicales de tipo profano o popular que cobraran relevancia.

            La primera manifestación de música profana fue una derivación lógica del canto gregoriano. El espíritu de aventura que tuvieron los hombres del siglo XI, como consecuencia de las Cruzadas, produjo el advenimiento de esta nueva expresión durante la Edad Media.

            Los juglares

            Durante la Edad Media surgieron pequeños poblados y villorrios entre los castillos feudales y los conventos y monasterios, cuyos pobladores desarrollaron una vida independiente para la época, con su núcleo centralizado en la plaza. En ese ámbito aparecieron los juglares, músicos ambulantes, plebeyos, cuyas habilidades gustaban a la gente modesta. Sabían: prestidigitación, malabarismo, juegos de magia, recitaban leyendas, representaban farsas, ejecutaban instrumentos, etc., es decir, todo lo que constituiría el futuro arte popular.

            Su ocupación era divertir en las fiestas y en los castillos, a los que llevaban las noticias y referencias de todo tipo aprendidas en su constante deambular de pueblo en pueblo. Fueron en realidad “los cronistas, los diarios vivientes de una época” que necesitó de ellos.

            Los trovadores y los bardos

            Se llamó trovadores a los músicos y poetas – caballeros cortesanos que aparecieron durante la Edad Media (Siglo XI). Su nombre proviene de ‘trovar’: encontrar la melodía como medio de expresión de sentimientos.

            Recorrían los castillos y los magnates los recibían con grandes agasajos.

            Los trovadores fueron “desterrando de los castillos y palacios, con una modalidad más refinada, el tono popular de los juglares, tan bien vistos allí hasta entonces”. En sus manifestaciones líricas aparecen por primera vez las lenguas vulgares o romances (siglo XI).

            Los trovadores no fueron los únicos representantes de un arte profano. Sus antecesores habían sido los bardos de Escocia y Gran Bretaña, rapsodas que cantaron las gestas de los héroes acompañados con el laúd.

            Trovadores y Troveros

            Los trovadores desarrollaron su arte en la región SUR de Francia, en las Baleares y parte de España.

            Los troveros ocuparon las regiones del NORTE de Francia, separados de los trovadores por el río Loira.

            La diferencia más significativa entre unos y otros fue el idioma:

-         los trovadores utilizaban el provenzal (se llamó Langue d’oc), y

-         los troveros, el francés (Langue d’oil).

Uno de los más antiguos representantes del arte trovadoresco fue Guillaume de Poitiers, duque de Aquitania.

Otros: Marcabrú, Gerard de Borneil, Bernart de Ventadorn, Folchetto de Marsella, Rambault de Vaqueiras, Ramón Vidal y otros.

En el norte de Francia (troveros): Blondel de Nesle, trovero de Ricardo Corazón de León, Chastelain de Coucy, Thibaut, rey de Navarra, y Adam de la Halle, quien ha sido el que más ha trascendido, conocido también como el ‘Jorobado de Arrás’ (Ciudad en la que nació en 1220) y autor del famoso “Jeu de Robin y Marion”.

Algunas formas trovadorescas:

-         la chanson (canción), con acompañamiento instrumental.

-         El serventesio, compuesta por los nobles.

-         La pastoral, diálogo entre el poeta y el pastor.

-         La serena o canción nocturna.

-         El rondo o rondel, en el que el estribillo del solista alternaba con las coplas del coro.

Ministriles

            Fueron los juglares de categoría más elevada, capaces de construirse sus propios instrumentos, como, por ejemplo, el laúd, arpa o viola. Llegaron a ser tantos que se agruparon en hermandades o cofradías.

            Eran los profesionales de las fiestas: su presencia era indispensable en cualquier fiesta campesina o villana (bodas, nacimientos, etc.), que alegraban con sus acrobacias, malabarismos, mímica y música.

            El nombre proviene de ‘ministrar’ en el sentido de administrar y, en este caso, administrar música. En algunas ocasiones cumplían funciones de colaboradores de los trovadores. 

Minnesaenger y Meistersaenger

            Eran los músicos profanos alemanes. Los Minnesaenger eran también nobles, y su actuación es parecida a la de los trovadores y troveros. Por otra parte, eran los cantores de amor. Algunos alcanzaron gran notoriedad, y Richard Wagner (durante el siglo XIX) inmortalizó a uno de ellos, Tannhauser, en su ópera homónima.

            Los Meistersaenger eran los maestros cantores, título al que se llegaba luego de un largo período de aprendizaje.