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EDAD MEDIA: Lecturas de profundización

FUENTES ESCRITAS: Códices

            El Códice que está en la Biblioteca de Sangal del Convento de Sangal, en Suiza, y data del siglo IX (mediados-fines) es el códice más antiguo que se conoce de canto gregoriano.

            Es de notar que hay una diferencia grande, de  tres siglos (300 años) desde la época de San Gregorio hasta el Códice. En estos tres siglos, seguramente, han pasado muchas cosas en la música medieval.

            Este códice de Sangal es la fuente escrita, anotada, más antigua que se conoce.

            Los musicólogos han inferido que es un poco difícil asignarle la totalidad de las melodías al Papa Gregorio I, pero no se descarta que él haya compuesto algunas.

            Hemos dicho ya que Gregorio hizo una recopilación de los cantos de la Iglesia: el Antifonario Ochentón (de principios del siglo VII), que mandó a difundir por toda Europa por medio de dos monjes, quienes lo llevaron hacia Alemania e Inglaterra y desde allí se difundió. Las copias que han llegado de este antifonario son del año 750 (mediados del siglo VIII); no tienen música escrita, sólo la letra, el texto en latín. La música recién se conoce en el siglo IX.

            Pero no hay que olvidar que, en realidad, no es la primera codificación importante que se realizó en el canto cristiano: la primera codificación, o mejor dicho, orden litúrgico, lo realizó San Ambrosio en el siglo IV, obispo de Milán, y, justamente en esa diócesis de Milán, se originó el canto ambrosiano, obviamente más antiguo que el canto gregoriano.

            Ocurre que los manuscritos, es decir los antifonales y los misales que quedan, que son solamente dos copias (una en el Museo Británico y la otra en Italia) son del siglo XII y del siglo XIV, 300 años más delante de Sangal, es decir que lo que se escucha hoy en día como canto ambrosiano es, en realidad, un repertorio posterior al canto gregoriano de la época de oro (llamado por los estudiosos repertorio romano-franco, es decir, la liturgia romana pero que se codificó en el imperio de los francos en la época de Carlo Magno).

            Por lo tanto, si bien el canto ambrosiano es del siglo IV, lo que está escrito, lo que está anotado, es del siglo XII.

El sistema es modal: tanto las melodías del canto ambrosiano como las del gregoriano, están compuestas en escalas distintas a las que se utilizan actualmente. Esas escalas son, nada más ni nada menos, que los 4 modos griegos, a los que en épocas de San Ambrosio, se los denominó “Modos Auténticos” y en épocas de San Gregorio, se les agregó 4 modos o escalas más y se los llamó “Modos Plagales”.

El canto ambrosiano está compuesto sobre los modos auténticos.

El canto gregoriano, sobre los modos auténticos y plagales (8 escalas en total, a las que se las denominó “Modos Eclesiásticos”.

Lugar apropiado para cantar gregoriano:  en el canto gregoriano es de mucha importancia el lugar en el que se lo canta: es necesario que el recinto tenga 2 o 3 segundos de reverberación. Un 30% lo hace la acústica, el 70% es la música, que se lee, se estudia y se canta.

Este canto se desarrolló fundamentalmente en un tipo de arquitectura románica.

Es imposible pensar el canto gregoriano en una acústica en donde no haya reverberancia.

Participación de las mujeres en el canto gregoriano. Etapa de los Tropos. Decadencia del gregoriano.

            En la Antigüedad no había problema en cuanto a la participación de las mujeres religiosas en el canto gregoriano. El problema surgía con las mujeres laicas, es decir, las no religiosas.

            Durante la Edad Media, las mujeres cantaban en la Asamblea de los fieles. Existían voces de niños y mujeres que cantaban alternativamente.

            Las partes reservadas exclusivamente para la Schola Cantorum eran aquellos cantos de la misa que cambiaban de acuerdo al año Litúrgico. Como esos cantos (el Propio) cambiaban todos los domingos, se necesitaban cantantes profesionales que los estudiaran durante los días de la semana para prepararlos adecuadamente. El pueblo intervenía en los cantos del Ordinario (Kyrie, Gloria, Credo, Sanctus y Agnus Dei).

            La intervención de la mujer en el canto gregoriano continuó hasta el siglo XIV o XV, etapa en la que el gregoriano comenzó a deformarse y entró en “decadencia” a causa de la música polifónica, que también era bella.

            Hubo combinaciones interesantes entre el gregoriano y la polifonía. A esa etapa se la llamó “Etapa de los Tropos”. Recordemos que un tropo era una intercalación de un texto y de una melodía, o de uno de ellos, dentro de un fragmento del canto gregoriano, al que también (a partir de esta etapa) se le podía sumar polifonía

            Todo ese “cuerpo” de canto gregoriano llegó muy deforme hacia el siglo XVI y XVII. En el siglo XVI se hizo un reestudio del canto gregoriano en el marco del Concilio de Trento (1545-1563). Allí fue reordenado todo el repertorio de canto gregoriano, y se lo editó en una  primera edición, en 1615, que se llamó “La Medichea”, porque se hizo en la imprenta de la famosa familia de los Médicis.

            Según  las normas del Concilio de Trento, el canto de la mujer en la Iglesia quedó absolutamente abolido, completamente prohibido durante 400 años, hasta llegar a 1965 (fines del Concilio Vaticano II), donde la Iglesia, con una liturgia reconstruída –la actual liturgia- volvió a autorizar la participación de la mujer, que, por otro lado, es muy antigua, porque hemos visto que en la Edad Media existía. Por lo tanto, podemos decir que realmente hemos vuelto a una misa más medieval.

Uso del órgano y aparición de los castrados: en la Misa actual se facilita mucho más el canto de los fieles, tal vez en detrimento del órgano, que se escucha mucho menos. Toda esa liturgia que se estableció desde fines del siglo XVI hasta 1965, era una liturgia en la cual el órgano jugaba un papel fundamental –muchas veces en reemplazo del coro-, y en este período es donde están prohibidas las mujeres.

Por entonces aparece esta mala costumbre de castrar a los varones (aprox.a los 10 años de edad) para obtener voces de soprano y de contralto, ya que a las mujeres no se les permitía cantar. También existían los coros de niños, y se hacía una combinación entre castrados y niños.

Ya vemos que la prohibición del canto de la mujer no es gregoriana, sino renacentista, pero es totalmente ajena a la costumbre medieval, en donde sí intervino la mujer.

Es un tema muy polémico.